Viernes, 9 de Agosto
Hoy nos dan el privilegio de despertarnos un poquitín más tarde,
ya que es cierto eso que dicen de que lo bueno se hace esperar, hoy
toca excursión a La Garganta de los infiernos y podremos bañarnos y
tirarnos por las pozas de Los Pilones, o como yo los llamo ‘’Los
Pilones de mi Corazón’’. He de contaros que desde anoche y
gracias a una dinámica que planteó una de nuestras voluntarias,
Olga, tenemos dos nuevas mascotas del campo de trabajo, se llaman
Eduar, sí Eduar se escribe así porque es muy auténtico, y Harry
dos lechuzas que nos acompañan estos quince días y que nos hacen
compañía en las dinámicas y en los desayunos, esperemos que a
partir de ahora, lo próximos que vengan los traten como se merecen y
los cuiden porque queremos que se conviertan en un símbolo de
nuestro amado campo, y cuando visitéis ‘’Los Hornos’’
entenderéis porque de estos nombres.
Tras un desayuno para coger fuerzas, bajamos a la residencia de
San Gil para recoger a nuestros muy queridos usuarios, hoy además de
ellos nos acompañarán Álvaro (Melli), un gran saltador y entendido
de las pozas, la guapísima Diana, que ilumina cada poza por la que
pasa, y es que esta catalana es
mu salá,y Antonella, una
chica italiana que, además de guapísima nos acompaña hoy y nos
enseña a ratos su estupendo idioma con un cariño increíble, al
igual que ella. Después del camino en furgoneta acompañados por
todos los usuarios, que se aventuran con nosotros en este apasionante
paisaje, nos adentramos por los caminos que nos esconden los
maravillosos Pilones, agua cristalina y un sinfín de aventuras
increíbles.


Por el camino, he de decir, que los usuarios son los que
principalmente nos ayudan, a los voluntarios del campo, a subir los
innumerables kilómetros que nos separan de este paraíso, ellos,
claro tienen mucha más experiencia que nosotros en este camino, ya
son grandes expertos en esta subida y siempre precisamos de la ayuda
que nos ofrecen con todo su cariño para conseguir llegar hasta el
final, además de deleitarnos con la historia de sus vidas, que como
dice mi compañera de ‘’Chalet’’, Anabel podríamos escribir
un libro increíble que contara la vida de estos chicos, porque nos
parece increíble lo mucho que han vivido, los sitios que han
visitado etc.
Por fin conseguimos llegar a nuestro ansiado paraíso, Los
Pilones, sobran las palabras, no podéis imaginar lo que merece la
pena la espera de la subida, cuando llegas y ves ese paisaje, ni te
acuerdas de los kilómetros que hay que subir para llegar a ellos,
como ya he dicho, lo bueno se hace esperar.

Cuando nos instalamos en un sitio con sombrita, nos ponemos en
marcha para disfrutar de la aventura que nos espera desde hace ya un
rato. Cuando estamos en el puente, no se nos olvida que una de
nuestras voluntarias debe cumplir una prueba, la cual llevamos a cabo
todos los días y quién pierda debe hacer una prueba que elijamos
los voluntarios o los monitores, en este caso a Jessica le tocó
cantar la ‘’Muñeira’’ típica de Galicia, su tierra natal, y
aquí una servidora que, todo hay que decirlo, no tiene vergüenza
alguna, le ayuda a que todas las personas que disfrutan del día como
nosotros, le animen a que cante y baile para deleite de todos.
Una vez superada la prueba, nos disponemos a subir por los caminos
que nos llevan al inicio de donde empieza nuestra aventura, mientras
nuestro monitor Javi, nuestro querido Javi, inmortaliza nuestro baño
y descenso por Los Pilones, Chuchi, Mica, Álvaro y todos los
voluntarios nos divertimos y nos empapamos de este enorme paraíso,
para todo aquel que diga que Extremadura es seca y árida, le
recomiendo que vengan aquí y cuando vean Los pilones entenderán
porque me enamoré de esta tierra hace ya dos años, no sabéis
cuanto le agradezco a mis monitores GRANDES siempre, por enseñarme
todo lo que veo aquí cada día, por darme a conocer esta tierra, a
los usuarios, a todos mis compañeros y también, porque no, gracias
por hacer que me conozca a mí misma, a Chuchi, porque siempre le
recordaré no sólo por haberse convertido en mi amigo Placentino,
sino también porque hiciste que me encantara el campo, bueno hiciste
que me encantara todo esto, y que durmiera en tiendas de
campaña….bueno conseguiste lo imposible.

Por último me gustaría contaros, que después de bajar de Los
Pilones, por desgracia, porque si por mi fuera viviría allí, nos
montamos en la furgoneta, y tras unas compras entramos en San Gil,
que como siempre diré ‘
’Si quieres ser feliz vente a San
Gil’’ , un minuto después bajamos de las furgonetas para que
los usuarios descansen de la paliza que les hemos dado ayudándonos a
subir y bajar de Los Pilones, y entonces nos encontramos con los
usuarios que no han podido, por desgracia, acompañarnos hoy. Nos
reciben tanto ellos como los cuidadores de la residencia, que si me
permitís deciros son todos increíbles porque nos acogen todas las
mañanas y nos dejan entrar en la residencia como si fuera nuestra
casa, nos preguntan siempre como nos va el campo y se interesan mucho
por si estamos bien aquí.
Nos encontramos con Mimi, Carlos Alberto, nuestro cantante
personal, Tinin, Lorenzo, Goyita, Goyo, etc, y nos comentan como les
ha ido el día y nos preguntan si nos ha gustado Los Pilones, y nos
llenan de besos, abrazos, canciones, compañía, y sobre todo y lo
más importante, nos llenan de felicidad, que por desgracia no nos va
a durar eternamente, porque lo que menos me gusta de estar aquí es
que cada día se me hace más corto, en mi opinión, creo que aquí
el tiempo, y vuelvo a decir, por desgracia no se para, pero lo bueno
no dura eternamente, pero las amistades que hacemos aquí y el amor y
cariño que nos llevamos tanto de usuarios como de los monitores, eso
os digo yo que dura por siempre.
Nada más por mi parte, ya os he dicho que los días son muy
cortos, demasiado, pero bueno, a disfrutar lo que nos queda y a
transmitiros que no sé que hubiera hecho yo sin este campo de
trabajo y la gente que lo forman, porque como yo digo este año venía
con la maleta bien cargada y os digo que todos los problemas los deje
en mi amada Sevilla, y os prometo que cuando vuelva de aquí, aunque
no quiero contar los días que me quedan para irme, la llenaré sólo
del amor que siento por esta tierra y la gente que está en este
campo, gracias por darme otra oportunidad, porque no todo el mundo
tiene la inmensa suerte de repetir en este campo, y yo por suerte he
podido cumplir el sueño de volver, gracias mil gracias por hacer
este campo, y por hacer que nos sintamos como en casa, y sobre todo
gracias por ser vosotros, una sevillana que os quiere a todos y cada
unos de vosotros, Chuchi pienso volver aquí!.