Campaña 2016

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ASOCIACIÓN PLACEAT (En Pro de las Personas con Discapacidad Intelectual y sus Familias)

ASOCIACIÓN PLACEAT (En Pro de las Personas con Discapacidad Intelectual y sus Familias)

lunes, 10 de diciembre de 2018

Valoración del Campo de Trabajo Placeat/San Gil 2018 de Ana, Voluntaria del País Vasco.

Cada vez que pienso en en el campo de trabajo es imposible no emocionarme. Quince días que han roto todos mis esquemas. A mí, que después de tres campos de trabajo creía que sabía a lo que iba… pero San Gil es un lugar muy diferente, muy especial. Y qué difícil expresar con palabras todas estas emociones...

Los usuarios. Qué decir de ellos, personas que desde el minuto cero nos hicieron sentir parte de su familia, de la gran familia de Placeat. Personas auténticas, que con unas circunstancias u otras plantan cara al mundo, lo disfrutan y te invitan a disfrutarlo con ellos. 
 Hay momentos que se quedarán por siempre en mi memoria. La excursión a Cáceres donde descubrí a Lorenzo, cuánta intensidad y que bonita intensidad la tuya, cuanto nos hemos reído juntos!, Miguel esperándonos día tras día a la vuelta de la esquina y dándonos esos abrazos que nos alegraban las mañanas, Manuel contándome historias de su pueblo en el comedor, cómo me gustaban esos ratos! Gregoria, su risa contagiosa y su cara vergonzosa cuando Jaime le echaba algún piropo por su vestido azul, disfrutar como nunca de Extremoduro con Chuchi, los arranques a cantar y a bailar de Saluki, mi primera mañana de jardinería con Luque, las conversaciones siempre tan enriquecedoras con Tomás, las continuas bromas de Javi y nuestros paseos en bicicleta por San Gil, Victoria enseñándome a hacer alfombras, Miguel Ángel siempre sonriendo y dispuesto a participar en todo, Vitorino, su inagotable energía en la finca y cómo disfrutó la noche del Koala en el escenario, la forma de expresarse de Manolo, los bailes de Mimi, momentos con Eva, Gabriel, Rosa, Nacho, Ricardo… Gracias. Gracias por darme la oportunidad de compartir tantos momentos! Sois increíbles!
 Los voluntarios… todos tan diferentes y todos tan esenciales en el campo! Las infinitas risas con Jaime y todas esas noches buscando a casiopea (qué majo eres!), la garra de mi Almudena y nuestros bailoteos en la habitación (yo ya no quiero ná!), los berreos a todas horas con mi Fernando, la constante sonrisa de Alexandre, la maravillosa espontaneidad de Eneritz, la valentía de Virginia, la interminable energía de Stella, la fuerza de Andrea, la constante alegría que desprendeis Alba y Elena, la dulce locura de Alicia, el heiowanajé de Diana, la fuerza de Sina, la vitalidad de nuestra Chenoa, Florine, la inquietud de Georgia, el entusiasmo de Maria, Marina siempre tan risueña, el buen rollo de María, la constancia de Marlon...

No puedo olvidarme de los monis, de la pasión con la que Alexandria y Álvaro viven su trabajo y de la motivación arrolladora de Miguel.

Y Chuchi… eres auténtico, gracias por hacer esto posible. Es inspirador ver a gente como tú que disfruta tanto con lo que hace día a día! Aúpa!

Y qué decir de Extremadura! Que gran desconocida, y que afortunada me siento de haberla conocido de las mejores manos! Me fui enamorada de vuestra tierra y deseando volver para conocer más rincones que estoy segura me seguirán sorprendiendo!

Sólo me queda daros las gracias por hacerme tan inmensamente feliz estas dos semanas, por regalarme tanto cariño, tantos besos, abrazos y sonrisas, y por hacerme ver que la plena inclusión es posible con personas como vosotros luchando por ello.

Gracias por hacer de este campo de trabajo una experiencia inolvidable. Y ojalá esto no sea un adiós, sino un hasta pronto… porque lo que el Koala ha unido, que no lo separe nadie!

martes, 2 de octubre de 2018

Valoración del Campo de Trabajo Placeat/San Gil 2018 de Elena Tosal, Voluntaria de Francia.

Han sido tan solo 15 días, y un mes y medio después sigo sintiendo los sentimientos acerca de estos días tan a flor de piel como el día en el que me fui, así que supongo que por algo será.
Un poco antes de comenzar las vacaciones de verano decidí que tocaba hacer algo, así que me apunté al único campo en el que quedaban dos plazas, para poder ir con una amiga, así que puede decirse que he acabado aquí de casualidad, pero qué casualidad tan bonita. Desde el momento en el que llegas a San Gil, los usuarios te reciben con tanto cariño como si ya fueras parte de la familia que son, y de la que te marchas siendo parte.
 A lo largo de esta quincena hemos trabajado un poco en el mantenimiento de la finca y mucho en la convivencia con nuestros protagonistas, aunque no puede considerarse un trabajo, son personas únicas, diferentes, con una luz en su interior, y alumbran por donde pasan. De forma un poquito egoísta, se puede considerar este campo como una terapia, cualquier problema que tengas se hace más pequeño, más irrelevante mientras estás aquí, es imposible no reírse con su espontaneidad, su alegría, sus ganas de todo
 En las excursiones hemos ido a bañarnos a un montón de piscinas y ríos, visitado Cáceres, Plasencia, Hervás, Galisteo y muchos otros pueblos, hemos ido a las fiestas de San Gil y hasta hemos ido en kayak, y lo más importante, todas estas actividades las hemos hecho con los usuarios, y esta es la esencia y la base de todo: la plena inclusión. Como dice uno de los lemas del campo, aceptamos la diferencia, pero no la indiferencia. Hemos aprendido, y ellos mismos son los que nos han enseñado, que son personas que, a pesar de ser tener ciertas diferencias, tienen muchas más semejanzas de las que creíamos, y por eso tienen tanto valor.
 Solo quiero decir que gracias, gracias a los usuarios por ser como son, gracias por dejar al mundo conocerles, gracias por hacer felices a los demás, gracias a Chuchi, Miguel, Álvaro y Alexandria por haber hecho de estos días una experiencia inolvidable, gracias a todos los voluntarios y gracias a Placeat por su trabajo

Estoy deseando volver a ver a todooos, muchos besos a todos los voluntarios y monitores.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Valoración del Campo de Trabajo Placeat/San Gil 2018 de Florine Viennet, Voluntaria de Francia.

El campo de voluntariado, por donde empezar ..
Soy un voluntaria europea de Francia, llegué el 14 de julio.
Cuando el campo comenzó, recién comenzaba también a hablar español y a conocer a los usuarios.

Al principio, no hablaba mucho, ni con los usuarios ni con los voluntarios. Entonces fui muy observadora para aprender y vi muchas cosas. Como voluntarios que tenían una alegría comunicativa y un deseo de dar todo lo que tenían en actividades o en la vida cotidiana.
Como los usuarios que llegan todas las mañanas, sin excepción, con sus sonrisas y sus entusiasmos, sus deseos de compartir, ¡pero especialmente con sus amores!

Muchos sentimientos transmitidos, ya sea en el habla, o simplemente en los gestos, en una mirada o por una mera presencia.
Toda esta dinámica que se instaló entre los voluntarios y los usuarios desde los primeros días me hizo querer participar y eliminar este miedo de que no compartamos esta misma cultura.
 
Poco a poco, pude tomar mi lugar en esta familia que se construyó, gracias a Chuchi, gracias a nuestros referentes, gracias a los voluntarios, pero en parte gracias a los usuarios.

No digo que fue fácil todos los días, pero pude superar mis miedos y frustraciones. Y a cambio, viví momentos exepcionales e intensos, momentos que nunca olvidaré.

Estoy en el servicio voluntario europeo durante 10 meses, y para mí, este campamento de voluntario es una gran oportunidad, porque la relación que pude crear con los usuarios fuera de la residencia es mucho más fuerte de lo que podíamos tener para crear entre las paredes.

Hoy comienzo mi servicio con la certeza de que todos somos diferentes, y que solo tenemos que aceptarlo para seguir adelante.

Al final, no soy yo quien permitiendo poder hacer una inclusión completa, pero son ellos


martes, 11 de septiembre de 2018

Valoración del Campo de Trabajo Placeat/San Gil 2018 de Jaime Tortajada, Voluntario del País Vasco.

Quién me iba a decir, que tras sólo quince días conviviendo con personas que sólo necesitan una pequeña ayuda para superar sus barreras y dificultades, iban a hacerme sentir tantas cosas dentro de mí. Personas que no conocía ni me conocían de nada, pero que desde el primer día, han conseguido que me sintiera tan bien conmigo mismo. Al darme todo su cariño sin limitaciones ni condiciones, al ver sus sonrisas con mis más locas payasadas, al descubrir en sus rostros su ilusión infinita y sobre todo la gran sensación de motivación que dejaban en mí, al darme cuenta de la mejora de sus estados de ánimo cada día sólo con nuestra presencia.

Supongo que ese estado de ánimo de satisfacción y paz interior que te embarga, se debe denominar “FELICIDAD”. Eso es lo que a mí me han hecho sentir estas personas tan especiales con personalidades tan auténticas y sinceras. ¿Y se suponía que yo iba al campo de voluntario para entregarles mi tiempo y dedicación? Porque al final del campo, me he dado cuenta que entre todos los usuarios y voluntarios/rias, nos hemos cargado mutuamente las “maletas” de grandes momentos vividos, intensas emociones y aprendizajes difíciles de olvidar. 
 Es más, la “maleta” no cerraba de lo llena que estaba y tuve que “comprar también una mochila”, porque me traje al País Vasco otra perspectiva muy diferente de cómo afrontar la vida al empatizar con los usuarios, han conseguido cambiar totalmente mis prioridades y mi forma de vivir el día a día intentado centrarme en disfrutar de nuevas experiencias en compañía de toda clase de personas, me han hecho sentir emociones que ni recordaba que había vivido (en especial la noche de la despedida) y hasta me han ayudado a encontrarme a mí mismo en algunos aspectos. 
 Siendo sincero, no iba a este campo con ninguna expectativa concreta de lo que sí o no pudiera suponer y vivir en este campo de trabajo. Sólo sentía por un lado motivación por conocer nuevos compañeros/ras venidos de cualquier territorio de nuestro país, así como la expectación por conocer también a gente interesante de otras culturas europeas, de los que esperaba aprender muchas cosas, como así ha sido finalmente. Pero por otra parte, llegaba con miedo e incertidumbre respecto a trabajar con personas con discapacidad intelectual. Pensaba que no sabría cómo tratar con ellos de forma correcto en el día a día, pero la verdad es que las palabras de Chuchi del primer día de campo, formándonos sobre cómo entablar relación con los usuarios, me tranquilizaron enormemente. Eso consiguió en mí, que luego la relación con los usuarios fuera muy positiva y natural.

Al mismo tiempo, el hecho de conocer a los voluntarios/rias de sitios y culturas muy diferentes, también ha hecho que el campo haya sido todavía más especial para mí. Siempre es enriquecedor  conocer el modo de vida y la forma de ser de personas muy diferentes a uno mismo, porque esto me ha enseñado a no prejuzgar sin conocer a las personas y a sacar de dentro de mí los estereotipos que la sociedad nos inculca y que tanto daño hacen. Pero lo que más destaco de mis compañeros/ras voluntarios/ras así como de los monitores/ras, ha sido principalmente la calidad humana que hay dentro de todos y cada uno de ellos y ellas. Sólo espero que nunca perdáis ese sendero.



Creo que para mí y para muchos de los voluntarios/ras de este campo, este ha sido el inicio de trabajar para conseguir la plena inclusión de personas con discapacidad, sabiendo que sí es posible.

JAIME TORTAJADA ANTÓN

sábado, 8 de septiembre de 2018

Valoración del Campo de Trabajo Placeat/San Gil 2018 de Almudena, Voluntaria de Cádiz.

En estas líneas os voy a tratar de resumir lo que ha sido para mí el campo de trabajo de San Gil. Soy una chica de 21 años que se enteró este año de la existencia de los campos de trabajo por Facebook. Estaba en el último año de una carrera que no me terminaba de llenar y me apetecía hacer algo diferente, experiencias nuevas, conocer gente. No sé muy bien porque elegí este campo en concreto, pero me alegro muchísimo de haberlo hecho.
 Al principio llegué un poco tímida, tenía muchas ganas de conocerlos a todos y de que me conociesen a mí, pero no sabía muy bien cómo.  Recuerdo que en la primera cena sonreí mucho, pero solo pude decir un par de frases. Pero esta sensación duro poco, ya que los organizadores del campo nos dieron mucho cariño y confianza desde el principio, los voluntarios eran personas con mucha calidad humana y, sobre todo los usuarios, que eran nuestro nexo común, por lo que realmente estábamos todos allí, nos lo hicieron muy fácil.  Nos han dado cariño a más no poder, siempre esperándonos en la puerta de la residencia para darnos la bienvenida, sonriéndonos, abrazándonos, haciéndonos reír.  Particularmente me han marcado mucho Lorenzo con sus chistes y ocurrencias, Saluqui con su sonrisa permanente, Tomás con sus charlas, y como olvidarme de mi gran amigo Manolo, siempre velando por nuestra seguridad. He tenido la suerte de pasar mucho tiempo con él, paseando, jugando al pictionary , viendo carteras de cuero y charlando, sobre todo charlando, es increíble lo mucho que expresa con su cara y con sus gestos.  Me podría pasar horas hablando de ellos porque todos me han aportado algo. Es difícil de explicar lo que sentía cuando bajábamos a la residencia y nos poníamos a cantar y a jugar, se formaba una atmosfera mágica. En definitiva, ellos me han aportado mucho más a mí de lo que yo les he podido aportar a ellos, por lo que les estoy muy agradecida.
 Por otra parte, los voluntarios europeos han aportado muchísimo a esta experiencia, personas increíbles que han permitido que se dé un enriquecedor intercambio cultural en el campo. A esto se le suma Extremadura, la gran desconocida para mí. Tiene unos pueblos preciosos y un entorno natural que enamora. Es cierto que ha hecho calor, sobre todo la primera semana, pero también es verdad que hemos estado continuamente yendo a ríos, piscinas naturales y lagos.
 Han sido 15 días muy intensos, que a mí personalmente se me han quedado cortos. Nos hemos sentido tan agusto y tan queridos, que nos ha dado mucha pena volver cada uno a su casa.  Pero bueno, hay que quedarse con los momentos vividos, todas las personas conocidas y con la satisfacción de que siempre tendremos una casa y una familia a la que acudir en San Gil.

Además, añadir que ha sido una experiencia increíble, muy enriquecedora, 100% recomendable, y que me ha animado mucho a querer seguir adentrándome en este mundo, e incluso a irme de voluntariado europeo el año que viene.
Por último, agradecer a todas las personas que han hecho esto posible, que me consta que han trabajado muy duro para sacar este campo adelante año tras año. También Agradecer a la asociación Placeat que luchan por la plena inclusión y el bienestar de los usuarios durante todo el año.  GRACIAS…

Valoración del Campo de Trabajo Placeat/San Gil 2018 de Alicia, Voluntaria de Castellón.

Hoy es jueves, y aún no me acostumbro a lo que es mi vida.
Lo primero es agradeceros a tod@s por estos 15 días , la verdad es que o, el año pasado me apunte a un campo que me decepcionó bastante. Por ello este año no tenía muchas ganas de apuntarme a ninguno, pero había un pequeño porcentaje bajo , que me decía que tenía que probarlo otra vez y arriesgarme.
 Después de mi elección, estoy muy feliz,conocer Placeat me ha hecho crecer como persona y me ha ayudado a conocerme a mi misma y a darme cuenta de que hay que aprovechar la vida por muy dura que sea , viendo siempre la parte positiva de las cosas.
Me considero una persona tímida al principio y perfeccionista, el primer día del campo, mi objetivo era hacer amig@s a toda costa, y me daba mucho miedo el rechazo.
No sabía muy bien a lo que iba, porque quería vivirlo en primera persona.
Desde el primer día Chuchi nos dijo, que el campo nos iba a gustar muchísimo pero que los usuarios más, no se equivocó.
Yo venía de otro voluntariado totalmente diferente porque al fin y al cabo , todas las personas son diferentes, y yo, el primer día, iba con muchas ganas y decidí bajar a la residencia con los más limitados, se me cayó el mundo encima al ver que no me hacía ni caso. Desde ese día empecé a ver en este campo que no solo veníamos a divertirnos sino que veníamos a aprender, a ver la realidad, la cruda realidad, y yo, lo agradezco de veras.
 Tengo 18 años y como todo el mundo me dice "te queda mucho por aprender y madurar", pero con 18 años, recomiendo a todos aquél que se preste que nunca es tarde para aprender y que si lo desean que se pasen por Placeat y se enriquecerán como personas. Por cierto, no me han examinado y eso también ha sido muy gratificante...
Para concluir mi breve texto y con una gran tristeza me despido de todos y todas, pero pienso volver en un futuro y repetir esta maravillosa experiencia con más edad, pues ell@s no cambian, siguen con sus emociones y su cariño.
Gracias Chuchi por todo y por tu gran dedicación y esfuerzo hacia los demás. Este mundo necesita gente como tú que se implique y que le guste ayudar al prójimo. Para mí has sido un gran ejemplo.

Un beso muy grande desde Benicasim.
Con mucho 😍😍 cariño de Alicia silvestre palllares 
PD: no suelo llorar y placeat lo consiguió, será por algo

Valoración del Campo de Trabajo Placeat/San Gil 2018 de Diana, Voluntaria de Madrid.

Os echo de menos. Os echo mucho de menos. No quiero separarme de vosotros.
Echo mucho de menos hacer el borrego (literal) contigo, Tomás, hacer el tonto sin control, disfrutar de verdad de cualquier tontería que se nos ocurriese, conversar…me emociono al pensar en ti. Eres un todoterreno, un espíritu incansable que me encantaría tener siempre cerca.
Echo mucho de menos sentir la música contigo, Luke, y enternecerme con tus dibujos, palabras y gestos sinceros, y con tu mano bien agarrada a la mía, que no me suelta, recorrería un millón de calles así.
Lorenzo, tío, no es fácil encontrar en este planeta gente con quien reírse tanto, tu repertorio es digno de record de programa de televisión, y tu humor es magia, ojalá pudiera disfrutarte todos los días.
Miguel, tu emoción me emociona, tus abrazos me curan, tu mirada y tu compañía es medicina; y ahora me falta todo eso, todo tú, un montón.
Saluki, no sé ni cómo describir tu dulzura, ojalá cada noche pudiésemos contarnos un cuento o cantarnos una canción (un día yo a ti, otro tú a mí, o las dos a la vez, da igual); si es bajo las estrellas mejor que mejor.
Javi, chiquinino, ¡dame un poco de tu energía! ¡qué guay es estar a tu lado! ¡qué orgullosa fui contigo por todo Cáceres en nuestra aventura en busca de un abanico! Eres un gran compañero de aventuras, ojalá tengamos muchas más.
Victorino, quiero verte en muchos más escenarios, de verdad fue emocionante; y ya si es los dos juntos sería lo más, porque me encanta tocar la guitarra contigo, es de las cosas más libres y liberadoras que conozco.
 Miguel Ángel, tu guitarra también es pura pólvora, incansable y siempre dispuesta a lo que la echen, da gusto marcarse contigo ya sea una canción de Eskorbuto ya sea subirse a una alfombra mágica para volar con “Un mundo ideaaaal”.
Manuel, me enamora cómo cuidas  de tu hermano, y de todos, siempre atento; y tu amor por la naturaleza y por las cosas sencillas.
Tu dulzura y sensibilidad, Eva; tus historias y tu ternura, Manolo; tu alegría y folklore, Mimi; tu risa a carcajadas, Gregoria; tu alegría en el agua y tus ganas, Victoria; tu bonita compañía serena, Nacho; tu amor por el campo, Ricardo; tu disponibilidad y  saber estar, Gabriel; tu disposición para ayudar, Javi; Rosa ¡qué pronto te fuiste! Pero cómo disfruté contigo inventando cuentos sobre todo el personal…etc. etc. etc.
Y todos los que los que no podíais subir a la Finca o venir con nosotros, pero que nos recibíais con los brazos abiertos cuando íbamos a la Residencia, y que armabais una fiesta en mi corazón cada vez que la armábamos en la sala de estar. Extremoduro, Manolo Escobar y José Luis Perales, entre otros, estarían locos de contentos de vernos.
GRACIAS A TODOS, gracias por ser como sois. Sois especiales y únicos, quisiera poder veros cada mañana, y bailar cada noche, emocionarme en mil orquestas más…
 …con vosotros me siento TAN LIBRE, tan llena de alas y de ganas…mucho más que en la rutina del día a día. Con vosotros todo fluye, hacéis todo más fácil y todo más especial. Sois la mejor compañía posible. Veros disfrutar es de lo más bonito del mundo. Enseñáis a superar dificultades y a disfrutar del momento. Me habéis ayudado a ser mejor persona y a mejorar mis propias discapacidades. Me habéis puesto el corazón contento.
Y voluntarios y monitores, desearía veros ahora mismo también, os echo de menos. Quiero que otra vez Todos los días salga el sol a vuestro lado. O que llueva, qué más da. Ojalá tengamos la oportunidad –Kualquier día- de marcarnos ese ritual que nos ha faltado bajo la lluvia de abril (¡viva el Koala!) o la lluvia de mayo (¡viva Cantabria!). Y por supuesto ¡Viva Extremadura! , tan inesperadamente caudalosa y refrescante, tan hermosa y a la que tengo tanto que agradecer por habernos hecho coincidir. Me alegro muchísimo de que la vida nos haya juntado a todos. Allí donde los días pasaban volando, pero a la vez parecía que llevabas allí la vida entera. Y cada día pasaban tantas cosas….También me han encantado vuestras alas, y las que me habéis dado. Hemos aleteado genial juntos…


Ha sido una experiencia de las que van más allá de las distancias recorridas, de las que te devuelven el contacto con las necesidades verdaderamente importantes, que te enseña a disfrutar de la vida desde otra perspectiva, a aprovecharla al máximo y a sonreír al mundo.

Reír, llorar, cantar, bailar, SENTIR…CON GANAS. La pasión es el verdadero combustible, y me ha encantado compartir la mía con todos vosotros. Y me encantaría seguir compartiéndola.
Me siento muy orgullosa de haber formado parte de este grupo tan genial.


GRACIAS POR TODO FAMILIA. HA SIDO ALUCINANTE.